Ciudad de las Ciencias y de las Artes. Valencia.

Una gran amiga dice que no son casualidades, que son causalidades.

Estos días de descanso, hemos disfrutado de una pequeña escapada a Valencia a la Ciudad de las Ciencias y de las Artes. No había nada planeado. Sólo ganas de descansar, juntos, en familia; mirar una película, leer, tomar un café con leche bajo el sol, pasear.

Pero a veces, conversaciones de “ascensor” te encienden la chispa de la curiosidad. Y es que, tengo que reconocerlo, últimamente se me enciende con más facilidad de la habitual. Así que en un “plis plas”, con cuatro datos, dos números de teléfono que ya no existen, una aplicación que hace reservas y una página para comprar entradas, monto un par de días en Valencia. No es porque lo haya montado yo, que también, pero no ha podido salir mejor. Miento. Faltaba Adrià, mi hijo, que ha tenido que quedarse con su abuelo. Por suerte, él ya ha disfrutado de su descanso en Cartagena con sus compañeros de atletismo en la concentración de talentos organizada por la Federación Española de Atletismo.

Marta, Jordi y yo hemos disfrutado como enanos. Y es que resulta fácil cuando, recordando el último libro de Francesco Tonucci que he comprado “Con ojos de niña”, miramos el mundo como tres niños: la que aún lo es, Marta; el hombre que jamás ha dejado de hacerlo; y yo, quien escribe, y que gracias a las circunstancias de la vida, vuelvo a mirar el mundo como nunca debí de dejar de hacerlo. Porque tras un “apagón emocional”, los sentidos funcionan mejor que antes. Bienvenidos los “apagones” si sabemos “encender” rodeándonos de aquéllos que nosotros decidimos, que nos aportan, que nos suman, que nos multiplican, que nos dan, que nos dejan dar, que nos quieren, que nos odian, que nos hablan, que nos escuchan, que nos abrazan, que nos regañan, que siempre están ahí. Y alejándonos de los que pretenden todo lo contrario.

Porque con “ojos de niña” se mira diferente, se saborea mejor, se duerme como un tronco, se ríe como una “loca”, se juega con una caja, se disfruta del sol y de la arena, se cambia el mundo. Porque con los ojos de Marta me siento feliz. Gracias cuchipú. Chica de telenovela, de arrebatos, de besos y abrazos, de bailes y pelotas de fútbol, de despistes organizados, de organización despistada.

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Gracias Mari Carmen. En estos momentos especiales; de cambios para ambas en sentidos diferentes; casualidades o causalidades.

8 Replies to “Ciudad de las Ciencias y de las Artes. Valencia.”

  1. He tenido la oportunidad de visitar Valencia, y he de reconocer que no es de mis preferidas, me decanto más por Salamanca o Zaragoza. Para mi, de modo absolututamente personal, Valencia me pareció un caos en todos los sengtidos, y su zzona del oceanograficy demás demasiado modernista para mí. Estoy un poco enamorada de los estilos más clasicos, pero me alegro enormemente que hayas disfrutado en Familia de esta importante ciudad española. Un abrazo¡¡¡

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