Aprender y enseñar. Recibir y dar.

Si hay, entre muchas cosas de la vida, situaciones en las que se aprende y se enseña, recibes y das, es en el voluntariado.

Desde hace casi un año, colaboro con Avan o lo que es lo mismo, Asociación Vallés Amigos de la Neurología.

Ayer me ofrecieron la oportunidad de coloborar con ellos en unas jornadas de sensibilización y concienciación en la Facultad de Medicina en la Universidad de Barcelona ante futuros psicólog@s y sanitarios. Porque sí, porque la tarea de los voluntarios es valiosa. Y en este caso, como ponente voluntaria se me dio la oportunidad de mostrar, a través de mi experiencia, sentirme valiosa, valorada, reconocida.

Camino de la Facultad de Medicina andaba pensando en lo que iba a explicar, transmitir sobre mi “aportación” mientras conducía por una ciudad que me apasiona, embobada mirando edificios de todas las épocas, gentes de todos lo orígenes. Pensaba sobre qué sería adecuado decir y qué no ante personas formadas y con ideas bastante maduras acerca de la orientación que pretenden dar a sus futuros profesionales.

Y así, me encontré pensando en cuan diferente era la situación de l@s futur@s psicólogos y médicos que nos aguardaban, y la que yo viví a su edad. Surgieron pensamientos también durante la exposición y la respuesta a sus preguntas sobre qué ofrece Avan, como otras entidades sin fin lucrativo, respecto a las funciones, obligaciones, derechos, dudas, deseos, pretensiones, implicación… de los voluntarios. Surgieron también ante las preguntas más personalizadas a la Educadora Social de Avan que promueve y coordina junto  otros profesionales: fisioterapeutas, neurólogos, terapeutas ocupacionales y voluntarios como yo estas jornadas. Y también, surgieron cuando las preguntas eran dirigidas hacia mí. Preguntas que sentí dirigidas hacia al amplio “espectro” de calificativos que cualquier profesional lleva en su mochila, más allá del Título Académico de rigor. Preguntas dirigidas a la mujer, madre, hija, hermana, nieta, esposa, nuera, tía, educadora social, técnico educativo, voluntaria. Persona.

Preguntas que aunque pasen los años y la vida cambie a pasos de gigante, tienen la misma respuesta. Muchas porque es una cuestión de sentido común. Muchas porque las inquietudes de los jóvenes de todas las generaciones continúan siendo muy parecidas; antes con papel y bolígrafo ahora con móvil y Facebook. Muchas, tristemente, porque a pesar de que pensemos que los cambios tecnológicos, pedagógicos, de paradigma educativo… los jóvenes que vi, sentí, escuche, observé, continúan teniendo los mismos “problemas” que tenía yo hace 30 años en el ámbito de la educación y más tarde en el de la formación.

Y siento decirlo, y espero poder cambiarlo. Porque ya no es solo yo que lo veo. Porque ya no son solo las quejas, la desmotivación de un hijo adolescente y persona ejemplar, dicho por boca de algunos de sus referentes educativos, enfadado con el mundo. Porque son también las quejas de un@s universitari@s preparados y con capacidad los que se continúan quejando de un sistema educativo que: no orienta, que no potencia, que no motiva, que no integra, que discrimina; que es verdad que no tienen recursos, pero que tampoco tiene ni vocación, ni ganas de continuar formándose.

Y es que la visión cambia mucho desde el punto de vista del Educador Social y la del Maestro. Eso es cierto. Y puedo no considerarme objetiva cuando hablo como exalumna o como madre. Pero lo que no siento es deecir lo que preguntan l@s chic@s, lo que plantean con sus cuestiones y demandas. Porque es objetivo. Porque lo que necesita la Educación de este país no es hacer informes Pisas; ni pruebas competenciales dos veces durante la escolarización primaria de sus alumnos y futuros ciudadanos y profesionales. Lo que necesita es dar, ofrecer y exigir a los docentes formación continua y actualizada.

Y lo más importante, preguntar a sus protagonistas, los alumnos, sobre sus anhelos, deseos, intereses, quejas, reclamaciones, enfados adolescentes y no tanto. Porque son ellos, desde bien pequeños, los que mejor pueden decir al sistema, a la sociedad, en qué se están equivocando.

Gracias Avan por darme la oportunidad.

hopital clinic
Facultad de Medicina – UB

 

 

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