Y de tarea, evaluación.

FORMACIÓN V.E.C.  –  INTEGRATEK.

FORTALEZAS Y DEBILIDADES de la FORMACIÓN.

La organización, en lo que respecta a horario, espacio y tiempo, creo que ha facilitado la asistencia a la mayoría de los «usuarios» del curso. El espacio/aula ha estado adecuado, con mobiliario funcional y cómodo. Solo mencionar que algunos días sentimos frío. Solución: abrigarse y «achucharse». La presencia de Sergi ha sido facilitadora de todas las dudas y circunstancias «extraordinarias» surgidas. Sencillo, cercano… de los nuestros.

Los formadores han cubierto las espectativas que me había hecho o formado al respecto de cada uno de ellos y sobre el ámbito concreto que cada uno de ellos nos ha expuesto; su ámbito más específico y profesionalizado.

Me quedo con que, aun no sabiendo decir con cual de ellos en concreto me haya podido quedar con alguna duda (o cientos) sin resolver, me han empujado a la búsqueda de información en ese sentido, a través de material que ellos mismos ponen en el www, los mismos compañeros que hemos formado un maravilloso grupo o a partir de otros profesionales en seminarios, cursos, etc.

Decir que mi formación reglada (universitaria) no es extensa; pero sí lo es mi participación, interés, vocación, pasión, ilusión… por el mundo de la educación; y por el mundo de la educación emocional en particular. Ello, mi oficio y mis hijos, junto con la herencia vital de mis padres, me ha hecho siempre sentir tremendas ganas de tomar “pedacitos” de todas las experiencias vitales, de trabajo y formativas. Por lo tanto, muchas de las horas que hemos compartido con Mar, Roberto, Aritz o Ángel han servido para aprender muuuuucho. Y también para recordar todo lo que ya sabía. Y por supuesto, para no olvidarme que he continuar formándome tooooda la vida.

Pero lo que sí es cierto, es que con todo lo que he aprendido, sabía y continuaré aprendiendo, ahora sé que voy a intentar cambiar un “pedacito” de mundo; aunque mis hijos me crean loca.

MIS FORTALEZAS Y DEBILIDADES PERSONALES.

Cuando empecé el curso, me creía en un momento de mi vida en que mis fortalezas le plantaban cara a mis debilidades. A medio curso, se vio que no había hecho un trabajo muy importante con mi persona. Este curso y todas las personas maravillosas que lo forman me ayudaron a romper con el último lastre que me acompañaba, tirándome aún hacia la oscuridad, hacia la baja autoestima, hacia la inseguridad, el miedo a decir que no.

Conseguí con ellos luchar contra una indefensión aprendida que ayudó a que otros se crecieran aún más y a rebajarme más a mí, un poco más si cabe, con su sola presencia. Me hicieron mirar a mi hija Marta de nueve años, mi “ojazos”, aquélla que todo el mundo dice que se parece amí y que yo respondo “es mi versión mejorada”. Y sí, fue por ella; y sí, va a ser mi versión mejorada: respondona y educada; creativa, divertida, imaginativa, deportista y no acomplejada; escuchada y no ignorada; con límites y limitadora.

Y después de esa nueva mirada a mi hija, que fue mirarme a mí a su edad, que tomé decisiones serias en mi vida. Porque sí, porque ahora voy yo la “prime”. Porque si yo no voy la primera, mis hijos no pueden venir ni contar después, ni mis otros niños.

Así que ahora con la fortaleza del que se cae pero vuelve a levantarse; de la que antes ponía la otra mejilla y ahora no; de la que antes lloraba de tristeza y dolor en soledad, y ahora puede hacerlo de dolor, amor, impotencia, tristeza, alegría… con quién quiera o cuándo quiera. Y como le decía a Mar en un mail, no hace muchos días, camino de Granada “más peligrosa que una piraña en un bidet”, no me paran. No me paran las ganas de hacer lo que siempre quise, que es educar y cuidar niños; porque ahora sé que sé hacerlo. Porque sus miradas en el colegio, me lo dicen cada día. Porque mis hijos en casa me dan grandes lecciones y me ponen duras pruebas. Y ahí estoy; y ahí están. Porque son mis héroes y, aunque sea por poco tiempo, su padre y yo somos los suyos.

Porque como me dice mi hija cuando en el parque al que vamos a diario, cuando los niños se acercan a mí: “Mama, a ti te gustan los niños”. Yo le digo: “No sé Marta, dímelo tú”. “Sí”, contesta convencida.

O porque como me dice su hermano, con casi diecisiete años, nuestro campeón:”Mama,¿qué haces? ¿Es que quieres cambiar el mundo tú sola?. Y yo le contesto: “Sí, por vosotros y con vosotros”.

Sobre que CUALIFICACIÒN me daría… pues no Lo sé. No vine buscando una nota. Lo que me llevo no puede valorarse con todas las cifras del mundo.

Pero sí, voy a hacerlo. Por mis padres, mis referentes. Porque como dice Aguado, sin la unión de ellos no estaría yo aquí. Y con ello, mis otros “referentes”, mis hijos. Me voy a poner una buena nota; un notable alto. Que para mí significa que tengo que continuar en “el lío”; estudiando y formándome. Quizás, así, algún día, rascaré la Matrícula de Honor. Y, sobre todo, cumplir y vivir mis sueños.

Gracias Mar Romera.IMG-20180610-WA0008

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