La magia de escribir.

Hace unas semanas, cómo pasa el tiempo, asistí al IX ENCUENTRO DE APFRATO.

Por circunstancias que prefiero no recordar, no pude asistir a las primeras ponencias de la tarde del viernes. Entre ellos estaba José Antonio Marina. Y es ahora que me quedo sin palabras porque siento el vació en mi corazón.

La “pérdida” de conocimiento que sentí en ese momento solo me quedó compensarla comprando este libro. Podría haber comprado otros; pero la espinita clavada la tenía con éste. Porque ahora que intento escribir este Blog como puedo: con cariño, con pasión, con buenas intenciones, con poco tiempo… con ilusión; sentirle a él hubiera sido la mejor clase magistral de mi vida.

Cuando puse los pies en el hotel donde se llevó a cabo el evento, su voz despidiéndose y agradeciendo al publico sus aplausos incesantes, llegaba hasta el hall. No había nadie por los pasillos; nadie quería perderse su presencia, sus palabras, sus consejos. Me sentí, sin poder evitarlo, tan resentida con la persona que no permitió que tomara el avión de las tres de la tarde y haber llegado antes a Granada, que preferí no entrar en la sala. Me dirigí al mostrador y me uní a la escasa cola de personas que dejaba las maletas, y me obligué a no pensar que había dejado pasar un tren. También me prometí a mi misma, que era el último por motivos parecidos. Porque hay motivos y motivos trascendentes  que en este momento de mi vida permiten que haga o no cosas. Y justamente, los razonamientos / argumentos de esta persona no entran dentro de esas categorías.

Leído el libro y ahora con más palabras, más fuerzas, más ganas; que no todo el conocimiento y aptitudes para escribir que debiera tener y que espero conseguir con el tiempo, si más no intentarlo, solo me queda recomendaros la lectura de éste y cualquier otro libro de J A Marina. Y esperar, yo estoy en ello, que os toque algún día la varita de “La magia de escribir”.

Siento por J A Marina decirle, ahora que nos oyen pocos, que soy bastante tozuda y persistente, y que encima tengo una edad para tener las ideas bastante claras. Así que “rezo” para encontrar el día en que pueda sentarme en la última silla de las enormes salas que acostumbra llenar, para escuchar sus palabras. Porque leerlas ha sido como abrir la caja de los truenos. Y ahora, de mi cabeza brotan planes que antes no hubiera siquiera imaginado. Y aviso, soy muy, muy tozuda Marina.

JA Marina

Un pequeño libro. Un gran regalo para el alma de los que algún día soñamos que podríamos escribir.

Gracias JA Marina y María de la Válgoma.