Hablar, escribir. Comunicar.

Alguien a quien conozco poco, pero sí lo suficiente para saber que es persona sabia, me aconsejó que no publicara demasiado a menudo en el Blog. Me explicó los motivos normales, aquellos que hasta yo, que no soy nativa digital (expresión que oí hace unos días ya se había quedado obsoleta) entendí. Me cansaría y dejaría de hacerlo tan a menudo o ni si siquiera lo haría; los pocos lectores que me siguen perderían el interés y dejarían de leerme. Lo lógico y natural. Le entendí y le creí porque me lo dijo desde el conocimiento, la inteligencia, el sentido común y un común objetivo que compartimos, entre otros, en la vida.

Desde el conocimiento porque él mismo publica un Blog. Lo hace, por lo que he podido observar, de un modo tranquilo y nada pretencioso. Podría hacer más y mejor, sí. No le falta qué y cómo decirlo.

Desde la inteligencia porque como Filólogo de diversas lenguas, profesor de secundaria, marido de una fantástica mujer y padre de dos hijos maravillosos; sí, tiene la inteligencia que admiro y envidio en las personas. Qué lo que hagas, poco, mucho, menos o más, lo hagas todo lo mejor que puedas y sepas hacerlo. Y él, bajo mi humilde opinión, lo es y lo hace.

Desde el sentido común, que repitiendo lo dicho mil veces, es el menos común de los sentidos, porque creo que no tengo que explicar que esta persona gasta un poco. Y no por ello le quede menos, como a los del chiste. No. Lo tiene para dar y repartir. Pero, como persona con sentido común y humilde, no suele repartir consejos que puedan resultar pedantes; sobre todo si el que escucha poco o nada le conoce. Sino que cuando te dice algo, poco, te lo dice desde el corazón. Con el cariño de alguien que te ha visto tres veces pero que comparte tu misma mirada de las cosas. No quiero decir con esto que los dos seamos poseedores de la verdad más absoluta. No. Simplemente compartimos la manera de mirar el mundo en alguna de sus facetas; las mas sencillas, las más cotidianas, las que te llenan el alma y te iluminan la cara aunque ambos pintemos canas.

Y desde el objetivo común: ver crecer a unos hijos que comparten inquietudes similares, aficiones similares; momentos especiales, recuerdos especiales; palabras para toda la vida. Porque como yo, se dedica a intentar educar a sus alumnos desde la vocación. Porque se forma cada día y mejora cada día, se equivoca cada día y, aún así, lo intenta cada día.

Entonces pienso en sus palabras y me digo que no debo escribir. Miro mis listas con temas pendientes, mis libretas con pequeños escritos por acabar, miro a mi alrededor, escucho el aire, respiro el viento, y me digo a mí misma que lo que siento hoy que puedo escribir no es mejor que lo que sentí ayer. No es mejor que lo que puede sentir y escribir mañana o escribir cualquier persona. Y sé que es verdad. Porque tampoco soy tan especial. Lo sé. Pero son mis momentos.

Y aunque sea una locura, una premonición, ser ave de mal agüero, pienso en todas estas teorías novedosas (que admiro y mucho) pero que no me dicen nada nuevo; no me dicen nada que no haya pensado o escuchado en mi vida, que ya empieza a ser larga. Teorías sobre que la música despierta los recuerdos en las personas con demencia y Alzheimer. Que con los olores sucede algo parecido, usadas en momentos terapéuticos que me maravillan, pero que no me dicen más que lo que me decía la hierba del hinojo cuando me paseaba con mi padre por el campo o la colonia que mi madre guardaba en el armario y dispensaba como si de oro líquido se tratara. Que leer, pintar y hacer crucigramas también son recomendables; como si mi abuela que murió hace veinte años con más de noventa eso ya no lo supiera. Y que miraba las revistas del corazón para saber de la realeza. No señores, no. Leía revistas porque su formación intelectual era la que era, pero leer letra grande y historias de quererse, como ella decía, le llenaban el tiempo y le agudizaban la memoria. 

Esa memoria que otros, en temas que no les interesaba, hubieran preferido que no mantuviera. Pero es que no siempre llueve a gusto de todos. Y lo mismo que te recomiendan una cosa, no me refiero a mi buen amigo y el Blog, para la salud y la larga vida, dos días después hay quien le encuentra todos los inconvenientes. Eso si antes no, nuestro divino capitalismo, se encarga de promulgar los beneficios de otras artes, aromas, músicas y potingues. En beneficio, sí; pero de las farmacéuticas, los políticos y alguno que otro de sus primos. Eso sí, con títulos homologados por no recuerdo quién. Sí. Ya me acuerdo, gracias a la música, los aromas y los crucigramas. Homologados por ellos mismos. Escribir este Blog sería para mí prolongar mi memoria, porque es oler, escuchar música, bailar, reír, leer, hacer crucigramas, jugar a juegos de mesa, chutar la pelota. Todo. Con y sin prescripción médica.

Como siempre empiezo por un tema y me voy a otro. Creo que son las ganas de escribir o de hablar. Ahora en casa dicen que hablo mucho. Y que solo hablo de mí. Les digo que tienen razón; que llevaba mucho tiempo callada. Y qué culpa tenemos nosotros, dicen cuando se alejan camino de su habitación. Y que hablo de mí porque no puedo decir de otros lo que no sé, me imagino o pertenece a su ámbito privado. Para cuando digo esto, ya hace rato que cerraron la puerta y abrieron un libro. O peor, se van puniendo los auriculares tranquilamente, para que me haga a la idea.

Es verdad que hablo mucho y, por lo tanto, es natural que me dejen sola haciéndolo y que pueda, no obstante mis intentos, equivocarme en los modos y en el contenido. Intento pedir disculpas siempre que me doy cuenta. Que no lo haga no es síntoma de mala intención. Es lo que tiene hablar. Hablar y hacer cosas. Solo se puede equivocar el que dice y hace. Y aunque no sea argumento para muchos, a mí me sirve.

Porque si alguien me conoce a día de hoy soy yo. Y decir que me gusta ofender por ofender, pues la verdad es que no. Que lo hago, lo sé. Y es que a estas alturas de mi vida, para seguir adelante, abrir las puertas que alguien me cerró, sacar los pies del tiesto o las orejillas como lo conejos como decía mi madre; a veces, para empezar a decir, o a escribir, hay que “perder” las maneras y provocar en el personal algo que les conmueva, que les haga pensar, que les ayude a ponerse un poco en la piel de los demás. Sí; en la piel de este conejillo que saca las orejas después de mucho tiempo de estar escondido, sin mover un bigote para que nada ni nadie se molestara. Sin mover su rabo para cantar, bailar y saltar porque un día le quitaron las ganas de hacerlo. De morder la vida a mordiscos aunque sea con dos dientecillos de conejo. Y vivir, vivir y vivir.

Porque como decíamos de niños, ahora hace mucho tiempo: “A quién no le guste, que no mire”. En este caso sería: “A quien no le guste, que no lea mi Blog”.

Espero seguir escribiendo. Con pauta, estimat Jordi Vilà. Con pauta.

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El resumen de un día genial.

Gracias Jordi.

Cartas de verano: de cierre, de hasta siempre, de ánimo.

Llevo todo el día, es mi útilmo día de vacaciones, haciendo cosas. Es un modo de dejar cerrados aquellos temas, papeleos… que sé que no volveré a tocar hasta las próximas vacaciones, cortas o largas, puente o fiesta de guardar. Por otro lado, es un intento de tener la mente ocupada para no pensar en todo lo que dejo atrás este verano.

Podría pensar que cada año sucede los mismo. Recuerdo el último como el mejor, el inolvidable, el irrepetible (por bueno o por malo), el recomendable, el de terror, el de familia, el de coger aviones, el de…

Y éste no iba a ser diferente. Como suelo contentarme con poco, hasta los más horrorosos nos enseñan algo, éste no va a ser el mejor en años; pero sí difícil de superar porque son tantos los hechos diversos, los aprendizajes, los recuerdos, los sentimientos, los pensamientos, los libros leídos, los libros por leer, las series miradas a medianoche, las noticias dolorosas en televisión.

Y las miradas; porque este Blog se llama miradas. Y en su primer verano, me llevo muchas miradas. Algunas nuevas, algunas recuperadas, algunas perdidas, algunas de tristeza, algunas de rabia; y muchas de alegría, de aprendizaje, de belleza, de humildad, de cariño, de simpatía, de sorpresa, de agradecimiento. Me quedo con estas últimas.

Así pues, evitando estar sola, agarrada a una escoba y un mocho, ponía orden en una habitación que no lo necesitaba. He cogido un cubo, agua, jabón y escalera, y me he puesto a lavar el coche. Mi coche estará impecable el primer día de trabajo. Al menos, alguno de los dos que vaya impecable y con lo faros abiertos. Lo malo ha sido que, en el intento por arrancarlo para cambiarlo de sitio, el puñetero no ha querido arrancar. Me pregunto yo si me estará diciendo algo por lo bajito, a la oreja; que ya son catorce años de conocernos, que no me falles hoy. Que aunque mañana llame al del seguro, no es la solución. La última vez vino un chico muy majo que si vuelve mañana me quita las ganas de ir fijo al trabajo y me voy con él a desayunar. Por decirlo de alguna manera. He subido a casa y lo he comentado, sin dar importancia. Aún no he llamado. De verdad, de verdad, que llamo cuando acaba de escribir. Palabrita de auxiliar técnico educativo en su último día de vacaciones.

He continuado haciendo cosas. Que si dos capítulos de Juego de Tronos, qué interesante está. Que si prepara la bolsa para mañana vaya a ser que te dejes algo; qué más daría. Que si lee la orden del día de reuniones; para qué sin nadie de la lee, no la seguimos o, lo que es peor, la cambian a ultima hora y tenemos que tirar el folio, malgastando papel de nuestro bolsillo. Cojo el móvil. Pongo las noticias. Siempre pasan cosas a última hora de las vacaciones y no me entero de nada; quedando mal allí donde se comentan. Pero, que más da. Entro en los WhasApps; llevan sonando varios desde que me he despertado.

El primero es de la princesa de mis vacaciones; que no mi hija. Ella no me envía WhasApps, de momento; se ha pasado los días pegada a mí, a su padre o a su hermano; no hay nada que no sepa por su parte, si ella quiere que lo sepa. Es Tatiana, la voluntaria más joven que me ha acompañado en el Cuidem 2 de Avan en Capmany la semana pasada. Explicar lo poquito que sé de su historia no me corresponde; pero que para mí sea como la princesa Anastasia, es porque hace verdadero honor a ser princesa y a ser rusa. Me pregunta cómo estoy, lleva una semana durmiendo bajo prescripción de su madre, de Charo (su madre voluntaria) y mía. Porque es un ángel de niña; porque no paró de sonreír, reír, saltar, cantar, bailar, abrazar, besar, animar, escuchar, ayudar, ayudar, ayudar más, cuidar, cuidar, cuidar más. Me ha enseñado lo que muchas familias intentamos trasmitir a nuestros hijos. He podido ver en ella la buen gente que hay en el mundo que va a seguir cuidando de los que son menos afortunados que nosotros. Quiero pensar que la similitud que le he encontrado entre Tatiana con Marta y Adrià, mis hijos, va más allá de mi añoranza por estar lejos de ellos durante una semana. Y estoy segura que sí porque veo en los tres la misma mirada.

Marta, ya he hablado de ella, ya sabe que Tati estuvo en los campamentos, que compartimos habitación, que me dejó un bolso cuando rompí el mio, que le presté mis chanclas porque ella no llevaba, que canta como los ángeles, que baila como una cabrita, que tiene dos perros… Marta ya la adora antes de conocerla. Porque es fácil que ambas se adoren cuando se conozcan.

Entonces, escribo el nombre de mi hijo en el buscador y le escribo algo; tengo que despedirme de las vacaciones y de él; vuelven los tiempos en que pasamos dos días o tres sin vernos. Es en esos días cuando tendré que colarme en su habitación a riesgo de que me dé una contestación, digamos, abrupta. Pero una madre, o al menos yo, prefiere un gruñido a no saber de su hijo en días. También hay que decir que soy un poco perro verde y que me va la marcha. Y le escribo esto:

2/9/18, 09:12 – Mercè: Bon dia.
Hoy es mi último día de vacaciones. Gracias por estar ahí cuando crees que debes estar y, lo mismo, cuando decides no estar con sutileza, a veces, con desdén, otras. Te entiendo aunque no me creas. Nosotros, yo, tus padres, también tuvimos 17 años. Lo que no tuvimos fue la fortuna de ser la mitad de inteligentes y justos que tú.
Solo hay una cosa que me duele un poco, en su justa medida pero me duele. Y es cuando viertes tu enfado contra tu padre en mí. O cuando por otros motivos que te corroen, sea solo yo la que pille cacho.
No soy tonta y tengo de madre, psicóloga y bruja a partes iguales. Por ello me consuelo pensando que es lo normal en una persona de tu edad. Pero aún así, a veces me duele. Será el tiempo, el síndrome premenstrual o ya la menopausia, o el dolor que produce saber que el que hoy tiene el sentido común en casa me recuerda que me hago mayor, pesada, y prescindible.
Iré asumiéndolo poco a poco, te lo aseguro, qué remedio. Yo quiero estar aquí, para bien o mal. Porque lo he decidido. Lo mismo que decidí tener dos hijos maravillosos que ahora tienen, como derecho y obligación, ponerme en mi sitio.

Espero que sea por muchos años.

De momento, gracias por regalarme estas vacaciones.

Sobre su contestación no diré nada; como anuncio en mi escrito, es juiciosa y calmada.

Y ya metida en faena, le escribo a Mercè, mi amiga, mi hermana. Ayer volvió de vacaciones y si la llamara estaríamos cinco horas hablando. Y deshacer su equipaje de casi tres semanas es prioritario para ella que también empieza a trabajar mañana. Así que le escribo también:


2/9/18, 09:29 – Mercè: Necesito tiempo para poder decirte alguna cosa, de entre todas las que mereces oír.

2/9/18, 09:40 – Mercè: No le digas a nadie, menos a Santi, lo que te acabo d escribir de Adrià. No le gusta que hablen de él. Ni bueno ni malo.¿a quién se parecerá este niño 😉? A su madre y a su tía Mercè, quizás.

Te quiere con dulzura. Admira y adora tus detalles; prudentes y adecuados cómo sois los dos. Saber estar, paciencia, genio y dulzura. La mezcla perfecta para la salsa de nuestras vidas. Marta frisa contigo, con vosotros. Le costó porque ella es así. Va de dura, como su padre y luego se derrite ante tu risa y el insistente encanto de Santi. Jamás, antes de Santi, otro hombre que no fuera su padre le robó el corazón.

Menudo papel os ha tocado. Porque el día que nosotros faltemos, ambos, Marta y Adrià, van a buscar en vosotros su hogar.

Tenéis la llave. Consideraros “afortunados” porque tú ya sabes que mis hijos no se van con cualquiera.Es mi regalo, son nuestro regalo. Yo los parí y tú me cuidabas y los cuidabas en discreción, prudencia, rectitud.Este año hace 20 que me casé, 33 que te conozco y desde entonces me has “salvado”la vida; el culo.

2/9/18, 09:40 – Mercè: Gracias, gracias, gracias.

2/9/18, 09:41 – Mercè: Dile a nuestros padres que les quiero. Yo intentaré hacerlo cuando se me vaya la tontería del síndrome menstrual.
2/9/18, 09:41 – Mercè: A Rai, que es el trocito de hermano q
ue perdí cuando el mio decidió ir a vivir a Gerona.

2/9/18, 09:45 – Mercè: Y a Santi, que se crea ya lo que es. Porque tener una mujer cómo tú, no la puede tener cualquier hombre.
Y, que yo sepa, te tiene en el saco. 
Así que le eche orgullo, valor y “collons” y le enseñe al mundo lo que es y vale. El mundo no puede esperar más. Y él se merece ser el protagonista de su cuento. A la princesa, mi amor, ya la tiene. Eres tú. Mi princesa. Mi reina.

2/9/18, 09:47 – Mercè: El mundo es mejor cuando sonríes. Podré olvidar muchas cosas con la edad, pero jamás tu sonrisa.
Llenas todo cuando sonríes. Que nadie te haga perderla jamás. Porque tendrá que vérselas conmigo.

2/9/18, 09:47 – Mercè: Te quiero! Os quiero! Gracias por un verano fantástico!

Y por si fueran pocos los mocos que llevo hoy colgado, a media tarde, desde el Grupo creado por los alumnos del Experto Emocional en Centros Educativos de Integratek Barcelona 2017-18, nos dedicamos a lanzarnos frases de ánimo para nuestro primer día de trabajo mañana.

Con el permiso de Pili, la mirada que sonríe al mundo, comparto el vídeo que nos ha pasado.

 

 

Gracias curso 2017-18. Gracias verano 2018. Bienvenido curso 2018-19.

JOSÉ PICÓ.

IX ENCUENTRO NACIONAL APFRATO 2018 – GRANADA

JOSÉ PICÓ

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José Picó – Twitter

“CONSTRUIR TIRANDO LADRILLOS”.

ESPECIA – EL CLAVO

clavo

Humanista y arquitecto. Dedica el 90% de su tiempo a actividades sin ánimo de lucro.

“Las cinco pieles” de HUNDERWASSER:

1. La epidermis,

2. la ropa,

3. el hogar,

4. el entorno social y la identidad, y

5. el entorno mundial, Ecología y Humanidad.

La paradoja de la percepción

“Versatilidad”. Palabra que debe definir los nuevos espacios.

“Design thinking”. 

 

“¿Qué podemos hacer nosotros?”

Falta presupuesto en la escuela pública. No hay “colaboración”/ acuerdo entre la dirección y el equipo docente. HAY QUE HACER PEQUEÑAS TRANSFORMACIONES EN NUESTRAS AULAS. Un ejemplo básico:

“Leds”. Evitar fluorescentes en el aula ya que está demostrado que perjudican al cerebro. Es cierto que la inversión es cara ya que el coste es mayor. A la larga, el menor consumo de luz se reduce y se amortizan.

En el aula, una manera de aumentar la sensación de frescor en verano es cubrir los cristales con papel celofán en colores fríos (azules, violetas…) Por el contrario, para aumentar la sensación de calidez se cubren con colores cálidos (rojo, naranja, amarillo…)

Bibliografia recomendada:

  • “El Principito”. Antoine de Saint-Exupéry
  • “Los innovadores”. Walter Isacson.

Película:

  • “Los chicos del coro”. Bruno Coulais.

Autores/investigadores recomendados:

  • David Sousa. Neurología/neuro educación.

18 de Julio de 2018 y coincidiendo con el centenario del aniversario del nacimiento de Nelson Mandela.

Gracias José Picó.

La magia de escribir.

Hace unas semanas, cómo pasa el tiempo, asistí al IX ENCUENTRO DE APFRATO.

Por circunstancias que prefiero no recordar, no pude asistir a las primeras ponencias de la tarde del viernes. Entre ellos estaba José Antonio Marina. Y es ahora que me quedo sin palabras porque siento el vació en mi corazón.

La “pérdida” de conocimiento que sentí en ese momento solo me quedó compensarla comprando este libro. Podría haber comprado otros; pero la espinita clavada la tenía con éste. Porque ahora que intento escribir este Blog como puedo: con cariño, con pasión, con buenas intenciones, con poco tiempo… con ilusión; sentirle a él hubiera sido la mejor clase magistral de mi vida.

Cuando puse los pies en el hotel donde se llevó a cabo el evento, su voz despidiéndose y agradeciendo al publico sus aplausos incesantes, llegaba hasta el hall. No había nadie por los pasillos; nadie quería perderse su presencia, sus palabras, sus consejos. Me sentí, sin poder evitarlo, tan resentida con la persona que no permitió que tomara el avión de las tres de la tarde y haber llegado antes a Granada, que preferí no entrar en la sala. Me dirigí al mostrador y me uní a la escasa cola de personas que dejaba las maletas, y me obligué a no pensar que había dejado pasar un tren. También me prometí a mi misma, que era el último por motivos parecidos. Porque hay motivos y motivos trascendentes  que en este momento de mi vida permiten que haga o no cosas. Y justamente, los razonamientos / argumentos de esta persona no entran dentro de esas categorías.

Leído el libro y ahora con más palabras, más fuerzas, más ganas; que no todo el conocimiento y aptitudes para escribir que debiera tener y que espero conseguir con el tiempo, si más no intentarlo, solo me queda recomendaros la lectura de éste y cualquier otro libro de J A Marina. Y esperar, yo estoy en ello, que os toque algún día la varita de “La magia de escribir”.

Siento por J A Marina decirle, ahora que nos oyen pocos, que soy bastante tozuda y persistente, y que encima tengo una edad para tener las ideas bastante claras. Así que “rezo” para encontrar el día en que pueda sentarme en la última silla de las enormes salas que acostumbra llenar, para escuchar sus palabras. Porque leerlas ha sido como abrir la caja de los truenos. Y ahora, de mi cabeza brotan planes que antes no hubiera siquiera imaginado. Y aviso, soy muy, muy tozuda Marina.

JA Marina

Un pequeño libro. Un gran regalo para el alma de los que algún día soñamos que podríamos escribir.

Gracias JA Marina y María de la Válgoma.

V Jornadas Internacionales Project-difference 2018. I parte.

He vuelto a caer otra vez; y es que Mar Romera nos tiene «enganchadas». He vuelto a seguirla, esta vez mucho más cerca, hasta Sant Cugat, a las V Jornadas Internacionales Project-difference 2018. Este año han asistido:

Florenza Salvarezza. Dislexia, lectura y cerebro: qué saber y hacer en el aula.

Dean Bragonier. Desbloqueando el potencial disléxico.

José Ramón Gamo. TDAH. Estrategias de Intervención.

Mar Romera. Educación emocional y emocionante.

Sin título

Empezaré con unas reseñas, con algunas de las frases más memorable con las que Mar nos llega al corazón y nos roza la razón, lo justo para que no nos quedemos igual que antes de entrar a la enorme sala del Auditorio de Sant Cugat; para que nos llevemos tarea a la cama y nos levantemos mañana pensando que nos vamos a comer el mundo. Bueno, al menos un pedacito.

Frases como: “Nunca te olvides de quererte porque es lo que te hace fuerte”, me trae al recuerdo una sesión del Grupo Experto en Gestión Emocional cuando me sacó al pasillo y me zarandeó emocionalmente. Gracias a ese meneo, empecé a tomar decisiones; decisiones que han de cambiar mi vida, para bien o para mal; porque lo decido yo, desde el quererme, desde el cuidarme.

Otras citas, referidas a la situación educativa actual como:

Cuánto mayor es la desesperación, más se nubla el sentido común”

o

No se pueden elegir determinadas circunstancias pero somos responsables y dueños de la reacción ante ellas y de cómo dejamos que nos afecten”.

Así, los maestros, siguiendo a los tres modelos de Pimentel: zombies, turistas y caminantes; Mar les conmina a ser caminantes en su función docente.

También nos anima a romper con el modelo de aprendizaje Piagetiano, rompiendo con: 1) El grupo clase. Un grupo que le “toca” al alumno y por el que no se siente ningún vínculo. 2) Con la enseñanza por asignaturas. A día de hoy, el conocimiento no está parcelado en asignaturas, categorías… No tiene sentido seguir creando currículos por materias (Mantener una escuela pensada para los maestros especialistas, no para los alumnos) 3) Los tiempos; horarios que van en contra de todos los postulados que desde la neuroeducación buscan el bienestar del niño. Horarios estresantes que no permiten dejar “disfrutar” al alumno, que capan procesos creativos… 4) Los estándares a nivel. 5) Los modelos de evaluación. 6) El rol del profesorado. 7) La gestión de los equipos directivos.

-EDUCAR ES APRENDER A VIVIR-

Las escuelas del futuro son las que creen en el que aprende, no en el que enseña”

o

Enseñar desde el cerebro del que aprende, no desde el cerebro del que enseña”. Fernández Bravo.

o

Hay que volver a Aristóteles, a la Mayéutica, la música en el colegio > al SENTIDO COMÚN > ¿Por qué y para qué enseñar?

1- Los niños de hoy están sobre protegidos porque hoy en día se nos controla con el miedo (y La falsa felicidad).

2- Están sobre estimulados. Tienen vídeo del momento de nacimiento y, a partir de ahí, es un no parar.

3- Están sobre regalados. No hay espera, no tienen tolerancia a la frustración.

-EDUCAR ES UN ACTO DE AMOR-

El humano es el único ser que es capaz de emocionarse con la imaginación”.

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Gracias

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La pista está en las pistas.

La pista está en las pistas de la Joventut Atlética Sabadell.

Esta tarde, tras trabajar desde las ocho de la mañana y hasta las seis, acabando con una supervisión clínica de las que cuestan, me he subido en el coche y me he dirigido a las pistas de atletismo de la Joventut Atlètica de Sabadell donde entrena mi hijo.

Hacía días que, debido a los diversos quehaceres de los movidos finales de curso, no había puesto los pies y me apetecía verme sentada en el suelo, con las piernas al sol, bajo la sombra de un arbusto, como Adrià se prepara para una de las últimas pruebas de la temporada en pista exterior en Gijón. 

Y así, casi escondida, discreta, sin dejarme notar, es cuando me gusta observarle a él y al mundo en general. Ver sus movimientos felinos trabajados a golpe de sesiones de duro entrenamiento y voluntad de hierro; salidas milimetradas que se convierten en ejercicios de equilibrio en las que no puede fallar ni un golpe de aire desafortunado; sonrisas y miradas cómplices y agotadas entre compañeros a muerte cuando las fuerzas flaquean; el cariño y la orientación de un entrenador que los siente a todos como suyos, porque son su pasión y su vida.

Allí sentada en el suelo como la niña que fui, me han acudido recuerdos. Recuerdo que en el colegio estaba acostumbrada a correr con mis compañeros a pillar, a matar… En la calle, con mi hermano, jugaba al fútbol. Porque lo mismo hay que valer para un roto que para un descosido. Recuerdo en el colegio unos “señores” que vinieron a la busca de potenciales atletas para las Olimpiadas de Barcelona 92 que ya se andaban forjando. Recuerdo también como me seleccionaron para velocidad, salto de altura y peso. Y también como llegué a casa y, tras decírselo a mis padres, se quedó todo en triste desilusión. Que unas bambas hay que comprar, dices. Que un equipaje hay que tener, dices. Y ahí terminó todo. Bueno, todo no. Continué corriendo en los patios y en la calle durante los tres meses de vacaciones cada verano.

Pasó el tiempo, y llegó mi hijo a casa. Jamás había mostrado interés por hacer una extraescolar; nosotros éramos de horas interminables de parque y visitas a los abuelos y bisabuela. Que ya está bien, decía siempre su pediatra, en Pàmies. Que el niño está sano y ya hace más que muchos adultos en su jornada laboral. Aquél día, la Jas se presentó en el colegio con la intención de presentar el atletismo como un deporte poco habitual, lejos del socorrido fútbol o baloncesto.

Adrià tuvo alguna duda, pero más bien pocas. Tenía doce años y desde entonces no ha parado de correr. No falta a los entrenamientos llueva, nieve o caigan chuzos de punta. Solo una vez faltó a causa de sobre saturación de exámenes. Un día frió de invierno que salíamos de casa casi a las siete le pregunté: “Cariño, ¿no te da pereza salir?””Pues claro, mama. Pero no pienso y tiro palante”. Y así ya llevamos seis años. Ha conseguido varios oros de Cataluña y alguno de España. Pero lo que mejor gana son los corazones de las personas que le rodean. Porque sí, porque tiene madera de líder de los que no necesitan imponerse, con su hablar pausado y escaso; su sonrisa tibia; sus palabras acogedoras; su empatía natural; su sensibilidad por el otro; su tesón y su esfuerzo. Porque como me decía hoy el entrenador, porque tiene talento natural, pero es joven y necesita tiempo. Porque no hace falta correr para llegar antes y mejor a la carrera de la vida. Porque es joven y le quedan años para formarse y llegar a la plenitud en forma, sin lesiones; decidiendo él cuando quiere dejarlo profesionalmente. Y eso sólo se consigue con personas extraordinarias. Mi hijo sabe rodearse de ellas, porque básicamente las atrae; porque se sienten bien en su compañía.

Y yo me lo miro desde la lejanía, casi escondida. Con una pizca de orgullo. Porque una vez alguien me dijo que lo de los velocistas es genético y yo me quedé con la parte que me interesa (que una vez fui algo buena)

Y es al mirarlo que me doy cuenta de todas las cosas que nos ha enseñado al resto de la familia; como ahora nos enseña su hermana. Como la esencia, sea buena o mala, se bebe desde el hogar. Y porque ya no me preocupa que se me pueda escapar una palabra en tono alto si él está ahí para recordarme que él no nos ha gritado nunca. Por poner un ejemplo.

Estirada en la pistas, como una colegiala de cuarenta y siete años, he podido casi respirar la misma energía que cuando tenía doce. Y esta vez, prometo que volveré a que JuanPe, su fantástico entrenador, me prepare una máster class para viejunas y me quite el regustillo que guardo desde que habiéndome elegido candidata para las Olimpiadas no pude participar.

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Pista exterior de la Jas –  Sabadell

Gracias Adrià. Gracias Juan Pe. Gracias Jas.

Experiencias que cambian la vida.

En realidad, tengo una duda. Bueno, no. Tengo muchas. En la referida al título de esta entrada, sería si la experiencia de este fin de semana pasado en Granada me ha cambiado la vida o, simplemente, me ha recordado lo que siempre debí hacer. Recordado, confirmado, afianzado, empujado… Y sobre todo, sobre todo. me ha recordado aquello que no quiero ser. He podido ver y escuchar a personas con quien comparto mucho y a quienes quiero parecerme cuando todavía sea más mayor. Y quizás, lo más importante. Visualizar y agradecer a todas aquellas personas que se pusieron en mi camino y que han sido un modelo de lo que no quiero ser ni hacer.

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Gracias por decirme tan alto y tan claro, aun haciéndome pasar gran dolor, cómo no debo comportarme con mis niños; los de dentro y los de fuera de casa. O sea, con todos.

Traigo la agenda llena de tareas, que no deberes, como dice Mar Romera. Poco a poco, intentaré explicaros cuán maravillosas personas conocí este fin de semana.

Y como dicen que rectificar es de sabios, cosa que me queda muy lejos, que mejor manera de hacerlo que participar desde dentro del cambio que quiero para la escuela de mis niños, presentes y futuros. Y con la locura también de la inocencia de los niños, que los empondera para hacer cosas que llevan en la mente y, sobre todo, en el corazón, enfrascarme en la enorme empresa de cumplir el deseo de mi padre. Que fuera maestra. Y así, de este modo, poder pedir perdón a aquéllos que se sintieron eludidos al escribir, hace unos días, unas palabras ofuscadas por la desazón de un hijo que quiere dejar el sistema. Palabras en las que hablo como madre y educadora para la vida.

Porque la vida es agradecer y saber pedir perdón.

MAURO BÓLMIDA.

Los que no saben nada acerca de Mauro Bólmida pueden entrar en Internet y, con solo escribir su nombre en el buscador, encontraran su trayectoria personal. Os diría que quién desee conocer más sobre este maestro y psicólogo italiano, entrase en la web de integratek donde se mencionan entre otras:

  • Maestro, psicólogo, fundador del Instituto de Psicología Avanzada y especialista en Psicoterapia Breve Estratégica.
  • Psicólogo-Psicoterapéuta.
  • Fundador y director de: Instituto de Psicología Avanzada.
  • Especialista en Psicoterapia Breve Estratégica.
  • Coach Professional.
  • Docente y colaborador de diversas universidades y entidades públicas y privadas.
  • Consulta de terapia y coaching a Valencia, Madrid y Barcelona.
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Mauro Bólmida

Pero la verdad, la verdad, es que no dejéis de ir a ver alguna de sus ponencias si tenéis la ocasión. Conoceréis al profesional y a la persona que van juntas; porque en la labor que ejerce cada día, ya sea como formador, coaching, maestro… nunca van por separado. Quedará en tus manos decidir que te ha cautivado más, si el profesional o el humano. Yo no puedo opinar porque no sería objetiva. Será la cercanía que transmite, la pasión en todo lo que dice y hace, su constante y fino sentido del humor, su conocimiento de las diferentes perspectivas del campo que trabaja, el no descalificar jamás a nadie… Es un todo, donde el total es mayor que la suma de las partes.

Y por decir solo alguna de las miles de cosas que el sábado grabó en las mentes de las 70 personas que ocupábamos las nuevas instalaciones de integratek en calle Zamora:

“No hay niño malo. Los niños “no son”; tienen conductas”.

“No hacer nada también es hacer. A veces, hace falta no hacer nada”.

“Preguntar antes de afirmar. Salir después para llegar antes. No hay mejor modo de persuadirse que persuadirse por sí mismo”.

“Reformular lo que queremos decir a POSITIVO, no prescribir en NEGATIVO”.

Gracias Mauro Bólmida. Gracias integratek